jueves, 4 de junio de 2026

En la Sertoriana

Con mi amiga Michelle Darmon, he cumplido el sueño de viajar a Huesca y visitar la antigua Universidad Sertoriana, hoy convertida en museo. Edificio octogonal, con anexos a lo que queda del palacio real, fue la sede de una Universidad, creada por el rey Pedro IV de Aragón en 1354 y como tal subsistió hasta su disolución en 1845, destinándose el edificio a Instituto Provincial. Después, en 1936, en una Huesca tomada por los golpistas, prisión provincial y núcleo de la feroz represión. Tras la guerra, se decidió que había llegado al momento de un nuevo edificio, para un centro que desde 1934 ostentaba el nombre de Ramón y Cajal, en honor del egregio alumno. De la mano de Juan Mainer Baqué, historiador que ha dedicado dos enjundiosos libros a la historia del centro educativo, pudimos hacer una visita a la sede actual: biblioteca, antigua capilla, salón de actos, sala de profesores, museo naturalista,etc. En apenas la hora que duró nuestra visita, nos vimos transportados a un tiempo pasado, pero aunque era por la tarde y en apariencia el edificio estaba vacío, no sé explicar muy bien cómo es que percibimos enseguida el murmullo de la chiquillería, algunos retazos de las explicaciones de los doctos profesores desde sus correspondientes aulas, el discurrir de la tiza por las pizarras,los ensayos de una obra de teatro o el montaje de una exposición monográfica, los cambios de hora y los recreos, el tac tac de las máquinas de escribir en la Secretaría, el humo de tabaco en el necesario descanso tras impartir docencia o incluso el aroma de una taza de cafe. Instituto histórico de los más señeros, hoy es un moderno centro donde además de la ESO y el Bachillerato, se imparten Ciclos Formativos de Imagen y Sonido.Nada más franquear la entrada del centro, dos artefactos de otro tiempo, máquinas de proyección cinematográfica, te dan la bienvenida y te preparan el cuerpo para la película a la que vas a asistir desde ese momento: la añeja Universidad Sertoriana, el Instituto de la República, tan vivo y dinámico; la guerra-triste guerra- y la llegada del nacionalcatolicismo a sus pupitres y bancos para dar luego el salto en la transición democrática a un espacio de cultura, formación, diálogo, democracia. Ya termino mi visita, objetivo cumplido que por sí solo mereció el viaje. Entre por la puerta del museo que se abre a la plaza de la Universidad y salí por la del instituto en la avenida de la Paz. Gracias, Juan. Gracias,Huesca.