Gyróbagus: el Blog de Ciencias Sociales
lunes, 21 de septiembre de 2026
Nuestro Fabián
Iba nervioso en el taxi, que me conducía por las luminosas calles de Zaragoza,le comentaba al taxista que iba al encuentro de mi profesor de Literatura de mi bachillerato en Andújar y él se quedaba extrañado, pues me decía que no tenía ningún recuerdo de los suyos. En seguida, llegamos a la urbanización donde está el acogedor piso que es su morada familiar y comparte con Marilín, su mujer.Llamé a la puerta y allí me estaban los dos esperando.
Nos acomodamos y surgió la conversación, centrada en su mayor parte en recuerdos de Andújar, mi ciudad natal, y del instituto, donde él ejerció varios cursos la docencia.
Eran los años sesenta, del desarrollismo, que también llegaba a un pueblo de Jaén, en forma de moderno edificio-obra nada menos que del arquitecto Fisac-; pero era también el tiempo de una dictadura, el franquismo, y de un rancio nacionalcalocismo que impregnaba todo con su fea pátina de oscuras tinieblas.Fabían llegó a ser un año de aquellos, director del centro, como atestigua su firma en mi libro de escolaridad que aún conservo.Le tocó lidiar más de una situación controvertida y difícil. Era un verso libre, su manera de dar las clases era totalmente diferente a la de otros miembros del Claustro: salidas para conocer los monumentos de Andújar, recitales de poesia, huída de la estéril memorización de nombres de obras y datos biográficos de los grandes hitos de la literatura castellana.Buscaba despertar en nosotros, tortolillos un tanto pueblerinos, la pasión por la lectura y por la escritura.No puedo olvidar su manera de explicar tan amena. aromatizada además por la pipa en la que fumaba.
Esa tarde del otro día, que compartimos apenas una hora,me supo a mucho. Quisiera haber detenido el fluir del agua en la clépsidra simbólica que marcaba en ese momento el transcurrir de minutos y segundos.Brotaron, casi sin querer, las hermosas añoranzas.
Él me hablo de un recital de poesía, que preparó con un grupo de chicos y chicas-entre ellas, su futura mujer- y que aún no se explica cómo se lo coló a la censura previa, pues incluyó poemas de Alberti, Machado, Lorca. También de su radiocasette que aún conserva y llevaba a las clases para escuchar los poemas de los grandes poetas, cantados por Serrat o Paco Ibáñez. Enseguida me vino a la mente, un mural que hicimos con ocasión de la muerte de Pablo Picasso, con recortes de revistas, prensa y láminas, sobre la obra del gran artista. Fue en una clase de Trabajos Manuales, de los que nos impartía una hora a la semana, por la tarde.
Otra vez, ya lo he mencionado, nos llevó de visita por las calles de Andújar, cuando aún conservaba la urbe muchas de las señas patrimoniales que la hacían tan característica. Era un estudioso del tema, publicó trabajos sobre las armaduras mudéjares de varias iglesias conventuales y algún que otro estudio sobre pinturas y esculturas existentes en las iglesias. Lo del mudejar no es tan extraño, para un hombre que vino de Aragón, donde este arte florece como un ejemplo de refinamiento y elegancia, como el fruto del diálogo entre los patrocinadores cristianos de los edificios y los artesanos musulmannes encargados de ejecutarlos.
Me veo, embobado delante de la ermita de Santa Ana, que forma parte del palacio de los Cárdenas;mientras él nos explica la presencia en la espadaña de cuatro bolas de vidrio verde embutidas en el almohadillado ladrillo.¿Qué extraño misterio era éste?. Aún me lo pregunto, unas bolas que para un niño, eran casi mágicas. Ahí se despertó mi vocación de historiador del arte, a cuyos estudios me dedicaría al dar el salto a la Universidad.
Pero Fabián se marchó. Volvió a Zaragoza, se hizo un consumado espacialista en la pintura gótica de su tierra, a la que dedicó su tesis doctoral. Se pateó pueblo a pueblo aquellas tierras en busca de obras poco conocidas y que él puso en valor. Se transformó en profesor de Historia del Arte, en un gran profesor como así se lo han reconocido con varios homenajes.
Nos volvimos a encontrar en los años ochenta del siglo pasado, en una de sus visitas a Andújar, donde mantenía a través de su mujer, fuertes lazos familiares. Dio a conocer la vista de la ciudad de Pier Maria Baldi, acuarelista que acompañó en su viaje por estos lares a Cosme de Médicis (1668-1669). Fuimos de excursión a Montoro, para conocer el patrimonio de este pueblo cordobés. En esos días, nos reunió a un grupo de investigadores locales para proponernos hacer un libro completo sobre el urbanismo y la aquitectura iliturgitana. Me encargué de la arquitectura civil y el fruto fue un trabajo que publiqué en su momento.
Ya no volví a encontrarme con él, hasta la celebración del cincuentenario del Instituto de Andújar en 2012. Compartimos recuerdos y una copa de vino, en una agradable velada en el patio del centro.Quedamos en vernos, pero no fue posible hasta 2015, que vino a Córdoba y concertamos un paseo, que nos llevó hasta la casa de las Campanas y las iglesias de Santiago y las Magdalena. Le comenté mi idea de escribir un libro dedicado a un entorno espacial, muy significativo de Andújar, la vieja Judería, prácticamente desaparecida tras la aperura de la Avenida 12 de agosto. Mi vida había transcurrido hasta los 16 años en la casa nº 5 de la calle Juderías. Lo hice y en el libro que recogió este intento de construir el retablo vivencial de la Judería; hay un poema de Fabían, que da fe de nuestro deambular poético por las calles de Córdoba.
Desde entonces la comunicación es habitual:wasaps, correos electrónicos, alguna que otra tarjeta postal e intercambio de publicaciones.
Me anima siempre a seguir escribiendo,para desahogo de mi espíritu; para compartir, lo que él llama, "nuestros ripios poéticos"-en su caso nada de ripios, sino siempre versos de gran hondura y belleza-.No hace mucho, tuve una grata sorpresa, pues me llegó su precioso libro sobre la platería de Daroca-realmente es coautor con otro especialista- y le he asignado un lugar especial en los anaqueles de mi biblioteca y en mi corazón de alumno eterno del maestro de siempre.
Estas palabras escritas, de manera sencilla,surgen de mi interior más recóndito y quiren expresar, el vivo afecto que por él siento.
domingo, 6 de septiembre de 2026
Ceuta
Desde mediados del verano, con la llegada irregular de alrededor de 80.000 migrantes a la ciudad norteafricana, no se habla de otro asunto en nuestro país. Reina el caos, la confusión, el desacuerdo. Ni siquiera hay un consenso en cómo denominar este hecho. Se emplea la palabra invasión, también ataque,intento de ocupación. Tampoco se conocen los orígenes de cómo sucedió todo, aunque ya casi nadie duda de que es Marruecos quién está detrás. Aunque el gobierno español parece que aún se resiste a aceptarlo y habla de mafias, de conspiración internacional en un nuevo episodio de guerra híbrida, pero no parece que logre convencernos.
El resultado es una crisis humanitaria sin precedentes en nuestra contemporaneidad-si exceptuamos los tres años de guerra civil, la DANA de Valencia o el COVID-, pues aunque muchos de los migrantes volvieron al poco tiempo al punto de partida, aún restan más de 5.000 en la ciudad. Y no hay fácil solución. La mayoría de la opinión pública española, por supuesto la de los ceutíes, la del gobierno de la ciudad autónoma y la de los partidos de la oposición a nivel nacional, piensan que la única respuesta es el retorno inmediato a Marruecos de toda esta masa de migrantes; pero la mayoría son menores de edad, también demandantes de asilo por proceder de países en guerra del África subsahariana. La legislación española es la que es y solo resta cumplirla o cambiarla democráticamente.
Pero hacen falta soluciones, por eso, a pesar de que haya transcurrido más de un mes y al principio hubo cierta pasividad, parece que por fin el gobierno de España ha reaccionado ante lo que es una clara situación de emergencia y se están tomando las primeras medidas para tratar de encauzar la difícil papeleta.
Pero, de antemano, el presidente del gobierno, ha perdido la batalla de la comunicación y probablemente este sea el punto final de una dificílisima legislatura.
Sin embargo, Ceuta, y también Melilla,no tendrán un arreglo definitivo, pues Marruecos sigue reclamándolas como parte de su territorio y aunque la geografía puede estar de su parte, no ocurre lo mismo con la historia. Ceuta es una urbe milenaria, enclavada en un punto geoestratégico vital como es el del otro lado del Estrecho de Gibraltar. Cartaginesa, romana, bizantina, visigoda, musulmana y desde 1415 portuguesa-de ahí la presencia del escudo portugués en el suyo-.Tras la independencia del país vecino en 1645, siguió vinculada a España. Amenazada por los musulmanes, que intentaron varias veces su ocupación en los siglos XVIII y XIX; por fin, tras una guerra entre España y Marruecos, por el Tratado de Wad Ras de 1860 quedó definitivamente como ciudad española.
En 1912, tras un acuerdo con Francia, se crea el Protectorado español de Marruecos, que englobaba la zona norte, el Rif, pero los habitantes no aceptan fácilmente esta colonización y comienza una larga y cruenta guerra, que no termina hasta el desembarco de Alhucemas en 1925.
Marruecos es una espina clavada en nuestra historia.Además de la guerra colonial, allí comenzó en 1936 el golpe militar que trajo la guerra civil. Por fin, en 1956, España le concedió la independencia, pero Ceuta y Melilla, dada su peculiar configuración demográfica e histórica, son consideradas ciudades plenamente españolas y no forman parte del nuevo estado marroquí formado por los territorios de ocupación franco-española.
Aún vendrían nuevos conflictos, por ejemplo Ifni, un enclave español en la costa atlántica, donde habría una guerra en 1957 y no sería entregado a Marruecos hasta 1969. Y, sobre todo, el Sahara español, donde en principio se iba a abrir un proceso de autodeterminación, pero Marruecos lo reivindicó como propio y se precipitaron los acontecimientos, sin que los saharuis pudieran pronunciarse.
Primero la marcha verde en noviembre de 1975, una "ocupación o invasión " pacífica del territorio.(Hay quien ha visto similitudes con lo ocurrido ahora en Ceuta). Los acuerdos de Madrid, tan solo unos días despúes, con la partición del territorio entre Marruecos y Mauritania, la guerra con los saharuis, la retirada mauritana, el establecimiento de una autodenominada República saharaui en la franja sur, la decisión de la ONU de un referéndum nunca realizado y ya por último el reconocimiento de la mayor parte de los países occidentales, incluido nuestro gobierno, de la marroquinidad del Sahara.
Parece que al ser Marruecos quien tiene la llave del paso de migrantes, no solo desde el Magreb sino desde el África subsahariana, nos tiene bien cogidos.
La Unión Europea debe implicarse más, presionar a Marruecos a lograr un acuerdo definitivo a cambio de cesiones comerciales, económicas o de otro tipo, pero con firmeza.
No puede haber otro 30-31 de julio.
Mientras tanto, lo prioritario es buscar soluciones, con solo denunciar culpables nada resolvemos.
Y yo qué hubiera hecho el 2 de septiembre, ante la convocatoria de una manifestación de solidaridad con Ceuta como la que me llegó desde mi pueblo.
No sé si hubiera ido, las circunstancias de ese momento no me lo permitían, pero tampoco me interesaría si se trataba solo en un acto más para demonizar al gobierno español, que es verdad que ha cometido errores, pero es el que tenemos y el que con la ayuda necesaria, debe encontrar una solución.
martes, 28 de julio de 2026
Biografía del Recuerdo
En colaboración con las hermanas Gorrell, nietas de don Antonio Jaén, presentamos una nueva edición del estudio que publicamos en 2017, sobre la vida y la obra de tan insigne historiador cordobés. Tomamos prestado el título de una autobiografía inconclusa, que estaba redactando el maestro y de la que sólo publicó el índice.
jueves, 4 de junio de 2026
En la Sertoriana
Con mi amiga Michelle Darmon, he cumplido el sueño de viajar a Huesca y visitar la antigua Universidad Sertoriana, hoy convertida en museo.
Edificio octogonal, con anexos a lo que queda del palacio real, fue la sede de una Universidad, creada por el rey Pedro IV de Aragón en 1354 y como tal subsistió hasta su disolución en 1845, destinándose el edificio a Instituto Provincial. Después, en 1936, en una Huesca tomada por los golpistas, prisión provincial y núcleo de la feroz represión.
Tras la guerra, se decidió que había llegado al momento de un nuevo edificio, para un centro que desde 1934 ostentaba el nombre de Ramón y Cajal, en honor del egregio alumno.
De la mano de Juan Mainer Baqué, historiador que ha dedicado dos enjundiosos libros a la historia del centro educativo, pudimos hacer una visita a la sede actual: biblioteca, antigua capilla, salón de actos, sala de profesores, museo naturalista,etc.
En apenas la hora que duró nuestra visita, nos vimos transportados a un tiempo pasado, pero aunque era por la tarde y en apariencia el edificio estaba vacío, no sé explicar muy bien cómo es que percibimos enseguida el murmullo de la chiquillería, algunos retazos de las explicaciones de los doctos profesores desde sus correspondientes aulas, el discurrir de la tiza por las pizarras,los ensayos de una obra de teatro o el montaje de una exposición monográfica, los cambios de hora y los recreos, el tac tac de las máquinas de escribir en la Secretaría, el humo de tabaco en el necesario descanso tras impartir docencia o incluso el aroma de una taza de cafe.
Instituto histórico de los más señeros, hoy es un moderno centro donde además de la ESO y el Bachillerato, se imparten Ciclos Formativos de Imagen y Sonido.Nada más franquear la entrada del centro, dos artefactos de otro tiempo, máquinas de proyección cinematográfica, te dan la bienvenida y te preparan el cuerpo para la película a la que vas a asistir desde ese momento: la añeja Universidad Sertoriana, el Instituto de la República, tan vivo y dinámico; la guerra-triste guerra- y la llegada del nacionalcatolicismo a sus pupitres y bancos para dar luego el salto en la transición democrática a un espacio de cultura, formación, diálogo, democracia.
Ya termino mi visita, objetivo cumplido que por sí solo mereció el viaje. Entre por la puerta del museo que se abre a la plaza de la Universidad y salí por la del instituto en la avenida de la Paz.
Gracias, Juan. Gracias,Huesca.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Boda imperial
Este año se cumple el V Centenario de la boda entre Carlos V e Isabel de Portugal. En Sevilla, donde tuvo lugar, se ha celebrado un magno programa de actos, del que la parte central se puede considerar la exposición en Santa Clara, que un sábado de finales de abril puede visitar con Ana, Anita y Vega(la primera vez que mi nieta acudía a una expo). También ha habido otras celebraciones en Córdoba y Granada.
Pero no fueron estas tres ciudades, las únicas de Andalucía con protagonismo en la misma. Para hacer frente a las arras,300.000 doblas de oro, el rey tuvo que hipotecar los ingresos de tres ciudades andaluzas: Baeza,Úbeda y Andújar. En ellas aún quedan vestigios de esta lealtad a su rey, por ejemplo en Andújar, un escudo con su águila bicéfala y dividido en dos campos, uno con los emblemas de los Austrias por parte del Emperador y el otro con los de Portugal en honor de Isabel. Su ubicación en la mudéjar Torre del Reloj, en la plaza de Santa María.
miércoles, 29 de abril de 2026
El libro indumentario
El documento contiene la merced por la que la reina Isabel la Católica concedía el brial y ropa de encima a la condesa de Cabra, en un precioso manuscrito con sello y rueda de los monarcas del año 1478. Fue adquirido el año pasado por la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra, con destino a su archivo histórico.
Había intentado verlo en varias ocasiones y por fin ayer pude hacerlo, aprovechando una visita a Cabra y de la mano de mis hospitalarios consuegros, Antonio y Chari. Es un documento precioso, de hondo significado histórico y de gran valor artístico en sí mismo.Me fascinan estos testimonios de esa época de tránsito entre la Baja Edad Media y la Modernidad, en una Castilla que estaba consolidándose como uno de los principales estados ibéricos.
jueves, 16 de abril de 2026
Un nuevo libro
Es muy emocinante seguir día a día el proceso de edición de un nuevo libro. Y más en mi caso personal, si se trata de uno más sobre don Antonio Jaén Morente
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